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Gracias a Dios, a la invitación de la Madre General Sor Yvonne Reungoat y a la facilidad que me ha dado la Inspectoría, he participado en un curso de Formación Permanente en el Auxilium, Roma. Ha sido una hermosa experiencia de renovación espiritual en todos los aspectos: Vida Consagrada, Comunidad, Misión Apostólica. He vivido una experiencia de la presencia de Dios en la Iglesia, en el Instituto, en la Comunidad, en mi persona.       

La Formación Permanente es aprender a vivir el mandamiento del amor en una intensa búsqueda de la voluntad de Dios, en libertad inteligente y emprendedora, madurar en la identidad creyente y en la fidelidad creativa en las diversas circunstancias de la vida consagrada.  El contenido se desplegó en seis módulos:   

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Primer módulo: SEGUIMIENTO DE CRISTO

Jesucristo es la norma y regla suprema de la vida consagrada, es nuestra referencia en medio de tantos falsos referentes que encontramos en la vida. La Biblia habla que los creyentes tenían la certeza de la presencia de Dios que caminaba con ellos. Desde el inicio de la Iglesia los apóstoles y mártires encontraron en Jesús el sentido y fundamento de su vida por eso fueron valientes en ofrecerla a Dios. 

Nosotras hemos optado por vivir los consejos evangélicos “para seguir a Jesucristo más de cerca” porque Él da sentido a nuestra vida. El testimonio de Jesús anima nuestra vida consagrada hoy, para responder como lo hizo María, algunos discípulos en la Iglesia primitiva, mujeres y hombres a lo largo de los siglos, en las diversas culturas.

Segundo Módulo: EN LA IGLESIA Y EN EL MUNDO

La Vida Consagrada vive la dimensión eclesiástica, las vocaciones y carismas tienen en Cristo su fuente y su norma permanente y viva. La multiplicidad de vocaciones y carismas se aplican dentro de la sociocultura actual y a la luz de la Palabra. El compartir los carismas de pertenencia nos ha hecho admirar los dones que Dios da continuamente a sus hijos e hijas dentro del Pueblo de Dios al servicio de la humanidad. La Vida Consagrada es de la Iglesia y para la Iglesia. La comunidad religiosa es un signo de la Iglesia de Cristo que vive la comunión en la historia.   

Tercer Módulo: IMPULSADO POR EL ESPÍRITU PARA DISCERNIR LOS SIGNOS DE LOS TIEMPOS

El Espíritu Santo actúa en el dinamismo de la vida cristiana. El Espíritu, enviado por Jesús, nos enseña a vivir todo lo que hemos aprendido en su mensaje. Por medio de la oración nos dejamos guiar para que nuestra vida sea según el Espíritu. La dirección espiritual y acompañamiento vocacional está destinado a ayudar a la persona a encontrar su propio camino evangélico de seguimiento a Cristo.

El Discernimiento es un don y una necesidad para acompañar. Es un arte una habilidad, mientras más se comprende más se puede acompañar, generar confianza mutua. Discernir es confiar en Alguien que es mejor, más seguro y que da más felicidad. Para hacer discernimiento debe haber disposición, madurez, camino de fe, oración, habilidad educativa. Renovar el modo de pensar para discernir cuál es la voluntad de Dios. Rom12,2.

Cuarto Módulo: SEGÚN LOS DINAMISMOS DE LA PERSONA

El proceso concreto de maduración de la persona implica la atención a algunas coordenadas fundamentales de la existencia humana y cristiana. La persona debe ser el centro del desarrollo humano, con sus características y capacidades. Debemos conocer a la persona como es, antes de etiquetarla, conocer la verdad de cada persona. Quien soy, de donde vengo, cual es mi meta, el sentido de mi vida. El centro es Jesús, es fidelidad.

María es madre y guía en la respuesta a la vocación con nuestro yo femenino, también en beneficio de otras mujeres.  La mujer consagrada tiene una vida dedicada a Dios. La vida consagrada manifiesta la múltiple sabiduría de Dios, toda vocación es una gracia, un don y una bendición.  Solo la persona amada puede amar, el camino de la persona para encontrar a Dios y el camino de Dios para encontrar a la persona. La historia de amor continúa en mis actitudes de amor. Dios comenzó a amar a las personas con corazón humano cuando se encarnó. Dios se encarna en las personas para amar. Jesús acoge a la humanidad con sentimientos humanos. La dinámica de la conversación personal en el acompañamiento vocacional ayuda a conocer y orientar a las personas hacia su realización como persona elegida por Dios.

Quinto Módulo: UN ITINERARIO FORMATIVO CONCRETO

Para realizar un itinerario formativo es importante el discernimiento vocacional, analizar las condiciones y criterios de formación como también los objetivos y estrategias.

El crecimiento humano, cristiano y carismático tiene lugar con el tiempo, que es un kairos donde suceden las grandes obras del Señor, como nos enseña el mensaje del Magníficat. Es necesario disponer de criterios de discernimiento vocacional progresivos a nivel teológico, sociocultural, psicológico, educativo y humano, que figuren en el proyecto de formación. La esencia de la formación el encuentro con Cristo.

El Coloquio es un momento formativo para la comunidad, buscar qué es lo que Dios quiere para realizar la formación integral, para crecer confrontándose con las demás, ayuda a entender más lo que piensa lo que quiere. Sin coloquio habrá una acción sin confrontación.

Sexto módulo: UN FUTURO POR CONSTRUIR

Jesús es la meta, la fuente en la historia, especialmente a través de su presencia en la Eucaristía que construye la persona y la comunidad. En la comunión Jesús nos revela su misterio. Esta comunión alcanza su clímax en la Eucaristía. La Eucaristía recuerda a María porque en la Eucaristía se nos ofrece el Cuerpo y la Sangre que Jesús recibió de ella. La Iglesia nos proporciona pedagógicamente el conocimiento de Jesús, trazando en el año litúrgico su historia narrada por los Evangelios. Nuestros fundadores y fundadoras tenían una espiritualidad Cristológica y  

nuestras Constituciones nos llevan a los fundamentos evangélicos.

Muchas Gracias

Sor Norma Reyes

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