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Roma (Italia). Una iniciativa que las comunidades educativas podrán valorizar es la que se publica cada mes en el Sitio Web del Instituto. Se trata de una profundización sobre el tema: Acompañamiento de jóvenes Santas, Beatas, Venerables y Siervas de Dios en el Instituto de las HMA. En linea con el Sinodo sobre: Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional (cf Instrumento de trabajo nn. 213-214), deseamos compartir cada mes una reflexión sobre el camino del acompañamiento en la juventud de nuestras Santas, Beatas, Venerables y Siervas de Dios. Se ha formado una Comisión Internacional de hermanas nuestras, coordenada por la Consejera general para el Ámbito de la Pastoral juvenil, sor Runita Borja, por la Vice-Postuladora de nuestras causas, sor Sylwia Ciezkowska, y por la Secretaria general sor Piera Cavaglià. El carácter de estas riflexiones es de divulgación, de forma que se pueda compartir también con los jóvenes y seglares de las comunidades educantes y con los grupos de la Familia Salesiana.

En cada figura subrayamos estos aspectos:

1. Experiencias de accompañamiento en la vida familiar y en otros ambientes

2. Conocimiento del Instituto HMA (cuales han sido las mediacioes, las dificultades encontradas, etc..)

3. El descubrimiento de la vocación

4. Vida entregada totalmente a Dios y a la misión hasta la Profesión religiosa.

Cada mes estaremos acompañadas por una “amiga” nuestra del Cielo, gracias a la aportación de las hermanas que nos la presentarán:

S. Maria D. Mazzarello - Sor Eliane Petri (Octubre 2018)

Ven. Teresa Valsé - Sor Sylwia Ciezkowska (Noviembre 2018)

Beata Maria Romero - Sor Ana Victoria Ulate (Diciembre 2018)

Beata Laura Vicuña - Sor Susana Billordo e sr. Silvia(ABA) Enero 2019

Beata Eusebia Palomino - Sor Giuseppina Teruggi (Febrero 2019)

Ven. Laura Meozzi - Sor Sylwia Ciezkowska (Marzo 2019)

Sierva de Dios Antonieta Böhm - Sor Birgit Baier (AUG) Abril 2019

Beata Maria Troncatti - Sor Nancy Quilambaqui (ECU) Mayo 2019

Beata Maddalena Morano - Sor Francesca Caggiano (IMR) Junio 2019

Beatas Mártires españolas - Sor Sylwia Ciezkowska (Julio 2019)

Os deseamos una buena lectura y condivisión! La Comisión

I. Maria Dominga Mazzarello. Una juventud vivida en plenitud de amor

«Goza, o joven, en tu juventud, y se alegre tu corazón en los días de tu juventud» (Qo 11,9)

María Dominga Mazzarello, cariñosamente llamada Maín, es una joven sencilla y normal, llena de vida y de sueños, de defectos y debilidades, igual que muchas otras jóvenes de su tiempo. En este sentido nos es muy “cercana”, llega a ser compañera en el camino de la santidad. Ella testimonia que la santidad es posible, es bella, es plenitud de vida. Entramos de puntillas en su historia para descubrir cómo ha vivido ella su juventud y cual es el mensaje que nos deja hoy.

Nació el 9 de mayo de 1837, en Mornese (Alessandria) en el Alto Monferrato – Piamonte (Italia), en una familia de campesinos y auténticos cristianos. Desde niña Maín recibe una profunda formación humana y cristiana. La familia es para ella la primera escuela de fe, de humanidad y de socialización. Los padres, de carácter distinto uno del otro, encuentran su unidad en la fe y se complementan mutuamente en la educación de los hijos. De ellos, Maín hereda una fe sólida y el amor a la vida. De la mamá aprende sinceridad y generosidad, coraje para hacer frente a la vida con desenvoltura y humorismo, amor filial a la Virgen. Primogénita de trece hijos, es una colaboradora fiel y activa de la mamá en la educación de los hermanos y hermanas.

A medida que crece, llega a ser el brazo derecho del padre en el trabajo del campo. Papá José, al cual es muy aficionada, deja una huella indeleble en su vida. Ella misma reconocerá que si hay en ella alguna virtud, algo de bueno, se lo debe a él. Del padre, en efecto, aprende a interiorizar una visión cristiana de la vida. Ella recordará que, niña aún, le había hecho una pregunta: «Papá, ¿qué hacía Dios antes de crear el mundo?». La respuesta del papá le quedará impresa en la mente para toda la vida: «Dios se contemplaba a si mismo, se amaba a si mismo, se adoraba a si mismo». De este modo José colabora para desplegar a la hija los horizontes de la vida y de la fe que se siente inmersa en el misterio de Dios, aprende a descubrirLo presente en la historia, un Dios Padre, amante de la vida, que habla en el íntimo del corazón. En esta rica trama de relaciones familiares, Maín aprende a acojer la vida como don para compartir y como misión para cumplir.

A la educación de los padres sucede, en los años de la adolecencia y de la juventud, el acompañamiento sabio y prudente de don Domingo Pestarino. Si hoy reconocemos la santidad de Maín, debemos dar las gracias también a este santo sacerdote, su guía espiritual por 27 años.

Maín no nació santa. Como todos tiene cualidades y también defectos. Vive la adolecencia con todos los riesgos y las potencialidades que lleva consigo esta edad y con el impulso del corazón propio de este periodo de la vida. Desde el punto de vista humano-psicológico, es una joven mujer con temperamento decidido y severo, inteligente, intuitiva, vivaz, de índole ardiente, mente límpida y afectividad sana, de naturaleza reflexiva y gozosa; es intraprendente, dotada de grande capacidad comunicativa, caracterizada por el senso del realismo y del buen humor. Desde el punto de vista espiritual se ha formado a una profunda vida cristiana. Tiene el gusto por la contemplación de la naturaleza; está activamente comprometida en el trabajo y en el apostolado. Su espiritualidad está caracterizada por una sólida piedad, más interior que exterior, por sencillez, alegría, concretez de vida y generosidad en el don de sí a los otros... continúa leyendo aquí

 

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