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NAVIDAD CELEBRACION DE ENCUENTRO.

Queridas hermanas. En clima navideño, llego a ustedes con mi saludo cariñoso, y el mensaje de “Navidad celebración de Encuentro” que permite reflexionar sobre Dios Padre que sale al encuentro de la humanidad, con el envío de su Hijo, crea cercanía y comunión. Navidad es fiesta de encuentro de Dios con el ser humano, del Dios hecho Niño que se manifiesta en medio de la humildad y sencillez, de la pobreza y pequeñez, en la apertura y en la acogida a todos los humanos. Dios toma nuestro rostro, nuestra condición humana en todo menos en el pecado nos dice san Pablo.

Celebrar la Navidad es vivir la experiencia de ese acontecimiento único, irrepetible, nuevo en nuestras vidas, de sentirnos vecinos en Belén, pastores, Magos, o uno de aquellos que no lo recibieron porque no había espacio, o de los otros   sencillos y excluidos, de quienes buscan la verdad en lo más profundo de sus propias vidas y se dejan guiar por la luz de la estrella; ellos son prototipo de rol que nosotros adoptamos ahora.

Deseamos vivir un verdadero y personal encuentro con el Dios que nos sana, salva, guía, cuida, protege, alimenta, ofrece metas y dirección a nuestras vidas, para que hagamos experiencia de lo que Él inauguró, la cultura del encuentro, de la cercanía, del respeto, de la acogida a todos los seres humanos, de modo especial a los más cercanos.

La alegría de esta celebración es preparada y anunciada a todos, con el Adviento, ese largo y hermoso tiempo de preparación, que nos dispone a la alegría y a la esperanza, a la fe y al amor por la llegada de Dios, del “Dios con nosotros”, del Dios que se encuentra, que se hace Hijo, humano, amigo, hermano.

Navidad es la fiesta de la luz y de la paz, es la caricia de la alegría y del encuentro, que se expande por el mundo porque Dios está con nosotros, nos regala su amor, su corazón, su vida, nos interpela y nos llama a renacer. Llega como un pequeño indefenso para que podamos crecer en ternura, acogida, escucha y atención, nos regala su amor para que también entreguemos amor, su amor arrulla nuestro corazón, alma y vida.

 La Navidad es una invitación a compartir amor, tiempo y la existencia misma, con la de Dios y con los demás. Navidad es tiempo de anunciar que Jesús, el Salvador, ha nacido para nosotros, para todos, que ha llegado a nuestras vidas, que su venida  llena de simpatía y esperanza, de cuidados y de vida  la “casa de todos”; que su nacimiento  colma a los humanos de grandeza,  intimidad y  paz.

 ¡Prodigio! el Niño nacido en Belén nos ama tanto que se acerca a nuestra vida, entra en la historia personal y nos cambia, nos regala la capacidad de entrega, de comunicación, de solidaridad con los demás. Navidad es encuentro que llena de encantos a la familia y a los amigos, a los pequeños y a los adultos. Estamos invitadas a estar junto a Él en silencio, en contemplación, a escucharle, a recibir su armonía, a descubrir, con la luz de su admirable llegada, el verdadero sentido que tiene la existencia humana.

 El Papa Francisco nos dice: Navidad es encuentro con los otros, con aquellos que necesitan que les miremos con afecto, les echemos una mano en su dolor, en su ansiedad y problemas. Encontrarse no es mirar a los otros desde lejos, es acercarse, tocar sus vidas, ofrecerles un apoyo concreto; es salir al encuentro, como Jesús hacía con los necesitados, es mirarles a los ojos y descubrir en ellos la presencia de Jesús.

Queridas hermanas el Papa sugiere también que, en esta Navidad abramos nuestro corazón, nos dejemos guiar contemplando en el pesebre la misericordia de Dios hecha ternura, pequeñez, amor y pobreza; y nos llama a reflexionar en la Navidad, sorprendente acontecimiento de luz, fuerza y poder; en Jesús ha aparecido la gracia y la misericordia de Dios, Él es el sentido de nuestra vida y de la historia, Él ha puesto su casa entre nosotros (de la homilía de Navidad 2015).

La Navidad para que sea un verdadero encuentro necesita ser vivida con ternura, con bondad y mansedumbre, Él se hace pequeños para que le abramos nuestro corazón y le hablemos desde allí, desde el lugar donde Él vive.

Hermanas ¡FELIZ NAVIDAD! y BENDECIDO AÑO 2018.