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Queridas Hermanas,

Qué bello poder encontrarnos una vez más, en este camino de preparación a la celebración del 140avo de la primera Expedición Misionera.

Las saludo desde el Brasil, donde me encuentro desde el 27 de Septiembre, para la Visita canónica a la Inspectoría Santa Teresita (Manaus).  

Desde esta Inspectoría misionera, en el corazón del mes misionero, les presento con gran alegría otra Teresita, la última de las seis primeras misioneras ad gentes que a lo largo del año hemos tenido la oportunidad de conocer mejor y profundizar sus perfiles. 

Sor Teresa Mazzarello – Teresita como la llamaban – era mornesina, sobrina de sor Petronilla Mazzarello y hermana de otra FMA, sor Rosina Mazzarello, diez años mayor que ella. Nacida el 12 de abril de 1860, entró en el Instituto por invitación directa de Don Cagliero. A Teresita le bastaron un año y un día para llegar a la deseada meta de la primera profesión: el 29 de agosto 1876.

Cuando partió para el Uruguay, tenía solamente 17 años. Era la más joven del grupo de las misioneras! Sin embargo, propiamente a ella le confía Don Costamagna el cuadro con la Virgen – una reproducción de la imagen de Valdocco – que él había sustraído secretamente de la capilla de las Hermanas.  Lo confía a los cuidados de sor Teresita para que lo custodie hasta el final del viaje, «con la orden expresa de no entregárselo a nadie».

Esta misionera de la primera hora, amante del silencio, del trabajo y de la fidelidad a la Regla, será directora casi la mitad de su vida misionera, maestra de postulantes y también de novicias. 

Murió en Montevideo donde, como en otros lugares de América Latina, se estaban preparando las celebraciones para el 60° aniversario de la partida de Italia de las primeras Misioneras Hijas de María Auxiliadora. Era el 13 de noviembre 1937, año centenario del nacimiento de Madre Mazzarello, le faltaba un día para completar el 60avo año de vida misionera.

Fue por un período directora – al mismo tiempo– de las dos casas de Uruguay, Villa Colón y Las Piedras. Cuando tuvo el primer cargo de responsabilidad no era ni siquiera profesa perpetua! Se entregará al Señor para siempre en Buenos Aires - Almagro, casa central de la Inspectoría americana de ahora, el 28 de enero 1883 sin haber cumplido aún veintitrés años! 

Su perfil biográfico nos cuenta que  en 1907 sor Teresita tuvo la alegría y, naturalmente  la responsabilidad, de participar en el VI Capitulo general del Instituto. Aunque no conocemos detalles de su retorno a Italia, seguramente volvió a ver en Nizza a tantas Hermanas que había encontrado y de alguna manera conocido en Mornés, antes de su partida para Uruguay. 

Tenía una gran devoción a Don Bosco. Cuando alguna no estaba bien de salud, sor Teresita invocaba al Fundador y ofrecía su “maravilloso remedio”: la reliquia de Don Bosco. 

Ya muy anciana y enferma, hospedada en la enfermería de Montevideo, con sencillez contó un episodio de su infancia: se encontraba en Mornés en la iglesia parroquial y estaba orando ante el altar de la Virgen.  De pronto le pareció oír desde el fondo del alma estas palabras: «Teresita, tendrás que hacer un gran sacrificio... Irás lejos, muy lejos...». Continuó orando con los ojos fijos en la Virgen, mientras las voz le repetía: «lejos… lejos...». Sor Teresita afirmaba con asombro que nunca habría imaginado que aquella voz en tal ocasión pudiera ser la llamada a la vocación misionera ad gentes.

En una carta escrita en español a la Superiora general, Madre Luisa Vaschetti, el de 12 marzo 1929, además de expresar la alegría por la próxima Beatificación de Don Bosco, sor Teresita comunica noticias sobre su salud y termina exclamando: «Oh, ¡qué gran cosa ser religiosa salesiana! ¡No hay nada más lindo!».  Queridas hermanas,

En este 14 de octubre, además de hacer concreta la oración por las misioneras y los misioneros esparcidos en los cinco continentes, las invito a vivir una jornada de ACCIÓN DE GRACIAS por todas las FMA que han terminado sus días en tierra de misiones. Para ello les sugiero dejar sobre el altar de la capilla los dos volúmenes del Necrologio FMA. Sería muy bello celebrar la Eucaristía en sufragio de las misioneras ad gentes que han dado su último y definitivo Sí a Dios en cada una de sus  Inspectorías. 

Para concluir, les dejo para la reflexión y oración personal, algunas palabras de una carta de Madre Mazzarello a sor Teresita Mazzarello: 

« ¿Estás alegre? ¿Estás contenta de haber ido a América? ¿Estás bien? ¿[No] tienes ya fiebre? Mándala lejos, que tú no puedes estar enferma, tienes mucho que hacer, ¿no te parece? ¿Ya has hecho los Ejercicios? Debes estar muy fervorosa, serás un modelo de obediencia, de caridad, de exactitud en todo ¿no? Está atenta a no dejar apagar el fuego que el Señor ha encendido en tu corazón en estos santos días; recuerda que no basta hacer buenos propósitos, sino que hay que ponerlos en práctica si queremos que el Señor nos prepare una hermosa corona en el Cielo. Ánimo pues, mi buena sor Teresina, procura ser siempre humilde y sincera; reza mucho, pero de corazón; sé respetuosa con tus Superiores y con todos; haz tus obras como si fuesen las últimas de la vida y así estarás siempre contenta ». (C 41)

Nuestro próximo encuentro será la celebración del 140avo, el próximo 14 de noviembre, cuando todas estaremos listas para embarcarnos en la GRAN EXPEDICIÓN MISIONERA a la cual nos hemos preparado durante este año, con tanto amor y entusiasmo misionero. ¡Así sea!

En Don Bosco y Madre Mazzarello, felices de pertenecer a un Instituto marcado desde el inicio por  «un fuerte impulso misionero», las abrazo y las recuerdo en la oración.

Con afecto,

Consejera para las Misiones Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

 

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