casasbot sortroncatti

Roma, 14 julio 2017.

Queridísimas hermanas,

“¿Qué cosa puedo dar al Señor por esta experiencia desbordante de alegría?”

El pasado 5 de julio, al volver de los Ejercicios Espirituales, junto con la Madre y las Consejeras, hemos tenido la gracia de detenernos en el puerto de Génova, de donde partieron las primeras FMA misioneras ad gentes hacia el Uruguay. Ha sido un momento particular de acción de gracias al Señor por la audacia de largo alcance de nuestros Fundadores y por el coraje y emprendimiento de nuestras primeras hermanas.

Hemos llevado con nosotras una maleta de cartón y en ella, simbólicamente, tres miradas: una mirada de contemplación, una mirada de memoria y una mirada de futuro.

Con la mirada de contemplación, hemos recordado cuanto dicen las Actas del CGXXIII: “Ampliad la mirada. Con los jóvenes, ¡misioneras de alegría y esperanza!”.

Contemplando el cielo, el mar… sintiendo el aire, el viento, el rumor del agua, el calor del sol… hemos dejado hablar a nuestro corazón. La mirada de contemplación es la mirada de Dios que, contemplando la obra de sus manos, “vio que todo era bueno”.

Con la mirada de la memoria, hemos vuelto a aquel lejano 14 de noviembre de 1877, cuando Don Bosco y Madre Mazzarello han acompañado al puerto de Génova a los Salesianos y a las FMA a punto de partir. Allí hemos podido escuchar el eco vivo del corazón paterno de Don Bosco y de Madre Mazzarello.

La Cronhistoria, entre tantas cosas, nos habla de los «ojos del Fundador llenos de lágrimas», aunque logra sin embargo, sonreír, hablar, confortar. Además, fija su atención sobre Madre Mazzarello, cuyo corazón sentía «la necesidad de darse y darse todavía más a sus hijas, a quienes cree que no verá más y por eso se detiene con cada una en particular…». Continúa la Cronhistoria: «Desde el puente el grupo conmovido se despide: don Bosco dirige una última y sostenida mirada, madre Mazzarello a duras penas retiene el llanto. Don Cagliero quiso hacer algún chiste para levantar los ánimos, pero no pudo. De pronto surge del mar una onda sonora: es don Costamagna en el piano, quien acompaña el coro de las misioneras: “Yo quiero amar a María”. El canto se pierde a lo lejos».

También nosotras, en aquel momento, hemos probado un poco de aquella emoción que, pienso, experimentaron nuestras queridas hermanas jóvenes del 1877.

Con la mirada de futuro, hemos orado por las personas que han sido obligadas a dejar su tierra en estos últimos siglos. Sí, una mirada de futuro porque… quien parte, parte siempre con la esperanza de encontrar un puesto donde vivir con más dignidad, en paz, con mayores posibilidades de tener lo necesario para sí y para los suyos.

La historia nos muestra que en Italia, después de 1870, el aumento de la población hace subir notablemente el flujo migratorio. Entre 1876 y 1925 partieron más de 9 millones de italianos. Entre estos, muchos eran campesinos y trabajadores pobres y analfabetos, expulsados por el desempleo y el hambre.

Don Bosco, el 11 noviembre 1875, en la partida de la primera Expedición Misionera SDB, al término de las Vísperas, «subió al púlpito, y trazó a los que partían un programa de acción. En primer lugar se ocuparían de los italianos emigrantes en Argentina: “Os recomiendo con insistencia particular la dolorosa situación de muchas familias italianas. Encontraréis un gran número de niños y también de adultos que viven en la más deplorable ignorancia en el leer, en escribir y en todo principio religioso. Id, buscad nuestros queridos hermanos, a quienes la miseria y la desventura llevaron a tierra extranjera”».

La Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados nos ofrece algunos datos que ameritan nuestra reflexión. Al final de 2016 las personas obligadas a abandonar sus propias casas en todo el mundo son 65,6 millones. El conflicto en Siria sigue siendo la principal causa de origen de los refugiados (5,5 millones). El Sud Sudan ha contribuido a la fuga di 1,87 millones de personas. Las personas desplazadas al interior del propio País son cerca de 40,3 millones. En el mundo, una persona de 113 es obligada a abandonar la propia casa. Cada tres segundos una persona es obligada a abandonar la propia casa – menos del tiempo necesario para leer esta frase. Los niños constituyen la mitad de los refugiados del mundo. Las peticiones de asilo presentadas para niños abandonados son 75.000. Se estima que, al final del 2016, al menos 10 millones de personas resultarán privadas de nacionalidad.

Queridísimas hermanas,

Como FMA, la mirada de futuro debería suscitar en nosotras inquietudes, interrogantes…

¿Cuáles son las preguntas que surgen de nuestro corazón frente a las situaciones de tantas personas que deben abandonar la propia tierra, lengua, cultura, familia…?

Para los jóvenes migrantes, para los menores abandonados, ¿cuál futuro de esperanza se presenta?

¿Cuál respuesta puede dar el carisma de Don Bosco y Madre Mazzarello a jóvenes desplazados, a jóvenes privados de nacionalidad, víctimas de la guerra, de la trata, de la pobreza?

Sin embargo, la mirada de futuro debería encender en nosotras mucha esperanza de vislumbrar nuevos horizontes de vida para regalar a las nuevas generaciones.

Como conclusión de nuestra parada en el Puerto de Génova, recibimos de las manos de Madre Mazzarello, en la persona de nuestra Madre Sor Yvonne, una carta especial, que nos lanza hacia el futuro, para que podamos vivir con nuevo impulso apostólico misionero nuestro servicio de animación y gobierno del Instituto hoy.

Entonces, hermanas, en este 14 julio os invito a orar juntas, como comunidades, por todos los prófugos, los migrantes, los refugiados de nuestro tiempo, en modo particular por los jóvenes y los niños a quienes la vida nos les ha dado más oportunidades sino las de huir, escapar, atravesar fronteras, mares, desiertos… Oremos también por aquellos que han partido y nunca han llegado!

Por tanto, os invito a cultivar la mirada de contemplación, la mirada de memoria y la mirada de futuro leyendo una de las 25 cartas escritas por Madre Mazzarello a las misioneras. Sugiero dejar su Epistolario en la capilla, así, en un momento de oración personal, podréis confrontar vuestra mirada con la de Madre Mazzarello. Esto dará profundidad a vuestra preparación a la GRAN EXPEDICIÓN MISIONERA del mes de noviembre y a vuestro gesto profético.

Nos auguramos el tener siempre lista nuestra maleta, pequeña y ligera, para responder generosamente a la llamada del Señor y de la realidad que nos rodea.

Expreso un vivo agradecimiento a todas las inspectorías que han regalado al Instituto una misionera ad gentes en estos 140°. Son 11 las hermanas que harán en Roma el curso de preparación a la misión ad gentes. « ¡Dios ama a quien da con alegría! ».

Agradezco al Señor porque el grupo de misioneras continúa hoy como ayer surcando los océanos del mundo para testimoniar el rostro de Dios y anunciar la Buena Noticia, presente en toda realidad, cultura, lengua, pueblo y nación.

MAGNIFICAT, Señor, porque el Carisma está vivo y es respuesta a las expectativas de los jóvenes, de los pobres, de los migrantes… Ayúdanos a ampliar aún más la mirada para llegar a nuestros hermanos y hermanas que tienen sed y hambre de la Buena Noticia de vida y esperanza.

Ahora, comparto con vosotras algunas resonancias de las hermanas del Consejo sobre la experiencia vivida en el puerto de Génova el 5 de julio p.p.

En Don Bosco y Madre Mazzarello, unidas a las primeras misioneras de 1877, un abrazo fraterno y un recuerdo en la oración.

 

Consejera para las Misiones

alaide@cgfma.

 

EXPERIENCIAS

 

Sor Phyllis Neves – En este tiempo de preparación al 140 aniversario de la primera expedición misionera, quiero acoger la invitación de Madre Mazzarello a visitar mis hermanas, nuestros jóvenes, los pobres cada día en el Corazón de Jesús… en particular en las visitas personales cuotidianas a Jesús Eucaristía. Permaneciendo delate de Él, aunque sólo por breves instantes, en el espíritu indicado en el artículo 50 de nuestras Constituciones, quiero ofrecer mi gracias y mi oración por cada hermana, cada joven, cada comunidad educativa, por nuestra Madre y por el entero Instituto.

Sor Paola BattagliolaFue muy significativo "atracar" nuestros corazones al puerto de Génova. Una pausa simbólica, pero vivida intensamente y profundamente. Di gracias al Señor por el "sí" generoso y audaz de las seis primeras misioneras que sin instrucción, pero llenas del deseo de anunciar el Reino, han partido para costas lejanas acompañadas y sostenidas por la mirada maternal de María Auxiliadora. ¿Que habrían llevado en su pequeña maleta de cartón? Ciertamente, lo más valioso que poseían: la llama del amor de Dios, el deseo de hacerlo conocido y amado a los confines de la tierra, la ansiedad de hacer sonreír la vida de tantas jóvenes pobres y abandonadas, apostando en la confianza y abriéndoles caminos de futuro.

Con renovada audacia he lanzado mi pequeña “ancla” en las aguas sin fronteras y renové mi "sí" misionero. Le pedí al Espíritu Santo para continuar a soplar las "velas" a través del don de nuevas misioneras "ad gentes" para navegar por mares "inéditos" y seguir dando vida al sueño misionero.

Sor Silvia BoullosaEn este día en el cual como Consejo General hemos hecho conmemoración del 140° de la primera Expedición Misionera, mi corazón se alegra emocionado por que el Señor ha escogido aquella pequeña nación del Uruguay, que en este tiempo celebra también el 140 aniversario de la presencia de las FMA.

Me emocioné porque el Carisma y el “espíritu de Mornés” se encarnaron en Uruguay con la presencia de aquellas hermanas que desde el inicio del Instituto estuvieron junto a Madre Mazzarello. Ellas han continuado con el impulso misionero, siendo las primeras FMA del lugar, partieron también en misión en varios otros lugares de América, para hacer presente el carisma en favor de las jóvenes. Gracias Señor por nuestra vocación y acrecienta el valor de la respuesta en las jóvenes que quieren seguirte.

Un saludo especial a todas las hermanas del Uruguay y a las comunidades educativas.

Sor Chantal Mukase Ruzagiriza – Esta experiencia vivida ayer en el Puerto de Génova con la bella oración preparada por Sor Alaíde, Consejera para las Misiones, junto con otras dos Consejeras, me ha ayudado una vez más a agradecer al Señor por la dimensión misionera de nuestro Instituto.

Los símbolos utilizados durante la oración, el gesto de la Madre de llevar la maleta de catón durante nuestra pequeña procesión y el contenido que en ella estaba – una carta para cada una de sus hijas –, llena de tanto ánimo ha suscitado en mí el deseo de ser... como una de las primeras... de hace 140 años. El otro símbolo que nos entregaron, la imagen de María Auxiliadora, la primera misionera, que las guio en esta nueva aventura con el Señor, y que continúa a guiarnos en nuestra misión. ¡Está siempre María para ayudarnos!

Muchas gracias por este bello y hermoso momento así profundo que me ha hecho vivir y renovar el celo carismático con el toque misionero ad gentes.

Sor Piera Cavaglià - Celebrar el 140 aniversario de la primera expedición misionera de las FMA desde el puerto de Génova el 5 de julio 2017 fue una experiencia de gracia y de fuerte emoción, pero una emoción llena de agradecimiento y oración.

Me identifiqué con aquel ardor misionero tan fuerte como para desafiar todos los miedos y las preocupaciones de esas seis jóvenes hermanas nuestras que dejaban todo y todos para nunca más volver a su patria.

Su amor por Jesús y por la evangelización de las niñas y las familias era así tan ardiente de sostenerlas en esa misión tan grande!

Di gracias al Padre y a María Auxiliadora por haberlas apoyado y por haberlas elegido como una pequeña semilla que hoy se ha convertido en un gran árbol en la Iglesia y en el mundo. Todas nosotras, que estábamos allí para celebrar esta expedición, se puede decir que hemos nacido de este dinamismo del amor misionero de nuestras primeras hermanas animadas por Don Bosco y Madre Mazzarello. He meditado mucho sobre la fecundidad de un "sí" pronunciado con tanta generosidad y di espacio a la alabanza de acción de gracias a Aquel que cumple grandes cosas en nuestra pobreza y pequeñez.

Sor M. Assunta Inoue SumikoEn el puerto de Génova he sentido vivo el respiro de las primeras misioneras, mujeres que, con una sencilla maleta, partieron para un país al cual Dios, las había destinado sin pensar de volver atrás. El Sí total de Abraham, de María y de Maín continúa todavía hoy, con el viento del Espíritu Santo, en las hermanas que ofrecen su vida a la misión ad gentes.

Sor Mira PečeEl haber hecho esta celebración, después de la experiencia de los Ejercicios Espirituales en Mornés, otra vez, me tocó la grandeza de la gracia de Dios que se sirve de los pequeños y los humildes, para hacer conocer al mundo “de generación en generación” su Amor. Como ha encontrado en Nazaret una joven que no tenía otros planes sino que vivir para Él, así encontró en la comunidad de Mornés jóvenes generosas que no tenían otro deseo que el de anunciar Jesús hasta los confines de la tierra. En nuestra celebración reviví el Sí de María, de Maín y de las primeras FMA, su fe y abandono confiado al Padre y simplemente pedí esta osadía para todas las FMA de hoy, con una ferviente oración: de modo que incluso hoy haya muchas jóvenes que descubran la belleza de la vida consagrada y tengan el valor de "echar las redes" en su Palabra.

Sor Runita BorjaMientras estábamos haciendo la celebración, mi corazón iba a las misioneras que han iniciado nuestra presencia en las Filipinas. He tenido la alegría de conocer a estas mujeres maravillosas que con gran pasión han dejado la propia tierra para abrazar la nueva tierra prometida. Yo soy fruto de esta fuerte pasión, de este corazón grande, totalmente donado a Dios y a su Reino.

Talvez no todas tendremos la posibilidad de alcanzar otras tierras, más cada día Jesús nos llama a dejar “nuestra tierra”, nuestras seguridades, para abrazar “la tierra prometida de Él”, no con nuestras competencias y habilidades, más con una gran confianza en Él. Si estamos con Jesús, cada tierra se convierte en tierra prometida.

Sor Chiara CazzuolaLo que más me llamó la atención en esta experiencia es pensar que de un pueblo pequeño y desconocido como Mornés, mujeres sencillas, sin cultura y sin conocimiento de idiomas, partieron con el valor y la convicción de los que creen y confían realmente en Dios, Padre y Providencia. Sin recursos culturales pero con tanta santidad fueron semilla cierta para el crecimiento del carisma en América y otros continentes. Han vivido realmente en el sacrificio total de sí mismas, con alegría y desenvoltura, y fueron mujeres encantadoras, que fueron capaces de atraer y cultivar las vocaciones.

Hoy estamos llamadas a volver a una radicalidad sin rodeos en vivir nuestra consagración y nuestra misión, estamos llamadas a "reavivar el fuego" (cf C 27 Madre Mazzarello), si realmente queremos estar con los jóvenes misioneras de alegría y de esperanza, en la misión ad gentes e inter gentes.

Sor Maria Luisa Miranda – Ir al puerto de Génova, de donde partieron muchos misioneros, más también muchos migrantes, ha suscitado en mi dos pensamientos y emociones diferentes.

La primera: un gran sentimiento de gratitud a las primeras hermanas que partieron con una valentía que no podía ser otra; la parresía que el Espíritu Santo les había dado. ¿Cómo no podía ser de hecho para aquellas pobres, pequeñas y jóvenes hermanas que sólo sabían nada, fuera de sus pequeños pueblos y que tenían sólo una vaga idea del mundo, de la cultura y del idioma que les esperaba? ... Gran gratitud, porque me siento en deuda con Sor Teresa Gedda, que fue de las primeras en llegar a mi país, México, particularmente en Puebla mi ciudad natal ... Si soy FMA es también gracias a su pasión por Jesús y por su santidad! Entonces, una profunda alegría y gracias infinito se elevan al Señor por las grandes obras realizadas por intercesión de María Auxiliadora.

El otro pensamiento se dirigió inmediatamente a los migrantes de ayer, de hoy y de todos los tiempos... Don Bosco había pedido a los primeros Salesianos y a las Hijas de María Auxiliadora para cuidar de los inmigrantes italianos, describiendo vivamente su condición en las tierras donde atracaban... ¿Cómo no pensar en tantos inmigrantes que hoy en día en cualquier parte del mundo que cruzan las fronteras en busca de un futuro mejor o huyen de la guerra, la violencia, el hambre, la injusticia, y muchos mueren en condiciones terribles antes de llegar a su destino y si llegan: ¿cuál es su estado, sus prospectivas, cuál es el futuro?... Este pensamiento se ha convertido en la oración para muchos de ellos, más también para muchos que pueden dar una mano a este "signo de los tiempos" y a esta emergencia humanitaria... Nuestra Señora despierte en nosotras la creatividad y muchas vocaciones con el mismo ardor apostólico de nuestras primeras hermanas.

Sor Maria Helena MoreiraHacer memoria del 140 aniversario de la primera expedición misionera, en Génova, es hacer memoria de Dios en la vida de las primeras hermanas. Un Dios misionero que ha plantado sus raíces profundas en la sencillez, en la humildad de la vida humana, en la donación que no conoció fronteras, porque es solicitado por el AMOR.

Hoy, la memoria de la respuesta misionera de las primeras Hermanas ha despertado en mí una mayor generosidad a la voluntad de Dios, la audacia y la sensibilidad al Dios que habla cada día en la historia personal y en la historia del Instituto.

Sor Lucy Rose Ozhukayil - Para mí no fue sólo una experiencia nostálgica de los recuerdos del pasado, sino una acción de gracias continuo a Dios por las grandes cosas que ha hecho a través de la gente sencilla. Estuve realmente invitada a pensar en la fe, el valor y el celo misionero que propagaron y que apoyaron a nuestras primeras misioneras, jóvenes en edad pero ricas de generosidad para la salvación de las almas. Don Bosco y Madre Mazzarello se emocionaron hasta las lágrimas pensando en las maravillas que el carisma salesiano habría sido en esas tierras lejanas y dieron gracias a Dios. Estoy segura de que Jesús se regocijó en el Espíritu ante tal generosidad y valor. María Auxiliadora continúe a encontrar hijas generosas para llevar el Evangelio a otras tierras y pueblos.

Sor Maria Nieves Reboso Padrón – En el encuentro en el puerto de Génova, mi corazón y mi mente volaron y vibraron. Nadie de las personas con las que nos encontrábamos se podían imaginar la riqueza que encierra para nosotras ese “lugar turístico” y con tanta belleza natural, donde quienes acudían lo hacían sobre todo para disfrutar de la belleza inimaginable del Parque acuático.

Me sumergí en el ambiente y con facilidad di “marcha atrás”, a hace casi 140 años para mirar hacia adelante con esperanza. Agradecí, agradecí mucho mucho, la entrega, la audacia, la alegría, la pasión por Jesús y por la misión de aquellas hermanas tan jóvenes que partían para tierras americanas, con sus miedos pero sabiéndose y sintiéndose responsablemente gozosas de que iban con una misión concreta: implantar el tesoro del carisma, el espíritu de Mornese que ya ellas mismas estaban viviendo en contacto directo con Madre Mazzarello.

¡Agradecí tanta vida sembrada y donada! Sí, porque siento que agradecer es una fuerza que impulsa a dar la vida como la dieron estas nuestras primeras hermanas, como la gastaron don Bosco, M. Mazzarello y como la entregó Jesús, de quien todos aprendieron.

Y también miré hacia adelante con esperanza… ¡y agradecí por la experiencia de hoy! Se me amontonaban en el corazón nombres, rostros de hermanas que día a día encarnan donde están el espíritu de Mornese y lo hacen nuevo cada día.

Las personas que nos veían mientras rezábamos no sabían qué estaba pasando, no sabían por qué estábamos allí ni que hacíamos. Pude mirarlas y presenté a Dios sus corazones con las inquietudes que llevan dentro. ¡Lo aprendí de M. Mazzarello!

Sor Vilma Tallone – Sentí en el corazón que la misionariedad del Instituto es un gran don del Espíritu que hace brillar el carisma y le da un sabor de ardor juvenil y apasionado. Mantener vivo el sentido y las opciones misioneras en nuestro Instituto son condiciones de vitalidad y de fecundidad apostólica, por tanto de construcción del Reino de Dios.

 

 

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar