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mazz1El 24 de junio de 1951 la Iglesia declaró oficialmente la santidad de María Dominica Mazzarello. Como nos recuerda la Madre en la última Circular: «Es uno de los eventos más gloriosos de nuestra historia. Nos ofrece la oportunidad, no sólo de celebrar un evento de Instituto, sino de ir al encuentro de la Madre Mazzarello con confianza como hijas que desean conocer en profundidad su propia Madre y parecerse a ella cada vez más. Su espiritualidad es tan sencilla que a veces corremos el riesgo de dejarnos perder la riqueza de su interioridad, la profunda pasión por la salvación de los jóvenes, el ardiente espíritu misionero abierto a horizontes sin fin» ( Circular n. 919).

El 24 de junio de 1951 llenaron la Basílica de San Pedro peregrinos provenientes de todas las partes del mundo, alumnas, ex alumnas, cooperadores, cooperadoras, Salesianos, pero sobre todo muchísimas FMA con la Madre General Madre Linda Lucotti y su consejo. Había 32 Inspectoras de Italia, de Europa, de América y de Oriente Medio, 3.000 FMA: directoras, hermanas, novicias, postulantes, aspirantes, muchachas y padres.

En la Basílica estaban presentes las dos beneficiadas por el milagro : sor Maggiorina Avalle y Carla Ramponi. En ambos casos se trata de curaciones instantáneas, completas y duraderas, inexplicables desde el punto de vista científico.

El proceso de canonización se inició en la Curia de Acqui el 23 de junio de 1911. Don Fernando Maccono fue elegido Vice-Postulador a causa de su vasta cultura, el sentido histórico y la claridad de doctrina.

 

En 1918 fue nombrado ponente , es decir relator de la Causa, el card. Juan Cagliero, figura muy significativa por la familiaridad que había tenido durante mucho tiempo con sor María Mazzarello.

Entre 1918 y 1924 se realizó el Proceso sobre los escritos de sor María Mazzarello con el fin de asegurarse acerca de la ausencia de errores en materia de fe y den costumbres.

Las cartas recogidas fueron autenticadas por la Curia de Acqui con vistas al juicio de los teólogos. Uno de ellos observa con satisfacción que la Madre a través de sus cartas deja entrever el “singular cuidado” por la formación de las hermanas, su humildad y su ardiente amor por Jesús que constituye el único fin de su vida.

Uno de los testimonios más significativos en el proceso, fue la amiga íntima de sor María Mazzarello.

Declaró: “Conocí personalmente y mucho a sor María Mazzarello desde que yo tenía 12 años” (en aquel momento tenía 70). Sabemos que al principio la madre Petronila estaba muy perpleja y decía a don Maccono: “Yo no sé si sor María que gustaba y procuraba pasar desapercibida, estará contenta...” Sin embargo, convencida por las Superioras y por el mismo don Maccono, también ella se presentó a declarar como testigo. De todas las testificaciones, obviamente, las suyas se distinguen por calidad y autenticidad documental, aún no siendo muy detalladas.

En 1925 la Causa se llevó a Roma a la S. Congregación de Ritos. El 27 de mayo de 1925 el Papa Pío XI, confirmó el voto favorable para la introducción de la Causa.

En 1929 en Nizza se llevó a cabo la identificación de los restos mortales según los procedimientos prescritos, en presencia de médicos y de personas competentes.

En 1935 se entraba así en una fase más decisiva del proceso, es decir, en la valoración acerca de la práctica de la virtud, si se había realizado en grado heroico, y si verdaderamente se habían confirmado con los milagros.

Se examinaron y aprobaron los dos milagros presentados a la S. Congregación de Ritos y ratificados por el Santo Padre: Ercolina Mazzarello de 4 años y curada de poliomielitis y Rosa Bellavita curada de peritonitis tuberculosa a la edad de 12 años.

El 3 de mayo de 1936, en la Sala del Consistorio, en presencia del Papa Pío XI, se procedió a la lectura del Decreto de heroicidad de virtudes. En 1937 sus restos se trasladaron de Nizza a Turín, primera Capilla de las reliquias a una tumba provisional , en espera de ser trasladadas a la Basílica de María Auxiliadora.

Sor María Dominica había superado todas las pruebas por lo cual el 20 de noviembre de 1938 en Roma, en la Basílica de San Pedro, tuvo lugar la solemne beatificación.

El 2 de julio de 1941 salió el decreto de readmisión de la causa por la Congregación de Ritos. Los procesos apostólicos para el reconocimiento de los milagros se realizaron uno –en 1942- en Biella sobre el primer milagro y el otro –en 1948- en la curia de Milán.

Sor Maggiorina Avalle (1896-1989) FMA quedó instantáneamente curada en Roppolo Castello (Biella), a la edad de 45 años, la noche del 15 de agosto de 1941, de septicemia extendida. El mal era refractario a toda cura y los médicos habían dicho que a la hermana le quedaban muy pocas horas de vida.

Carla Ramponi de Castano Primo (Milán), curada cuando tenía ocho años, el 24 de noviembre de 1946, de nefritis aguda con grave uremia convulsiva. Después de que una FMA pusiera debajo de la cabeza de la niña, que parecía ya muerta, la reliquia de la madre Mazzarello, Carla curó milagrosamente, ante el estupor de los mismos médicos.

Se llegó pues al decreto de la aprobación de los milagros leído solemnemente el 13 de marzo de 1950 ante el Papa Pío XII:

El 24 de junio de 1951: glorificación de Sta. María Dominica Mazzarello propuesta al culto de la Iglesia universal.

 

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