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ecu110La iniciativa propuesta por el Santo Padre en proclamar este año 2012 – 2013 como “El año de la FE” ayudará a dar un renovado impulso a la vocación misionera de la iglesia universal, nos llevará a la plenitud de la amistad con Cristo que una vez conocido y amado nos sintamos llamadas a anunciarlo al mundo con alegría para que él lo conozca.

Conjuntamente a esta celebración eclesial, en este mes de noviembre, 2012 festejamos con alegría y profundo gozo los 110 años de la llegada de las primeras Hijas de María Auxiliadora al Ecuador, provenientes de la Visitadurìa del Perú. Son tres las primeras que obedientes a los designios de Dios, fueron portadoras de una grande misión; Sor Teresa Taparello, Sor Rosa Devalle y Sor Victoria Orihuela. Llegaron a Guayaquil, de aquí continuaron su viaje en caballo hasta la ciudad de Cuenca, se hospedaron en la Comunidad de las hermanas del Buen Pastor. Junto al salesiano Francisco Mattana y Monseñor Costamagna continuaron la aventura hacia la selva.

ecu2Día glorioso para la Amazonía ecuatoriana el 30 de noviembre de 1902; en que las heroicas misioneras hacen su arribo a las maravillosas tierras de misión, Gualaquiza. Fueron recibidas en un ambiente de gran fiesta y alegría por los pocos colonos que vivían cerca de la misión y algunos nativos vestidos de gala que al sonido del gran TUM, TUM les daban una cordial “BIENVENIDA”. Con este acontecimiento histórico se implantaba en tierras ecuatorianas el carisma de nuestros Fundadores y la semilla de santidad al estilo salesiano. De modo que, nuestro Instituto de origen misionero, se implantó en el Ecuador providencialmente en la Amazonía, con la cultura shuar.

Actualmente somos 214 hermanas en 28 comunidades, presentes en la Costa, Sierra y Amazonía. Salesianas, que se donan con amor en el campo de la educación y evangelización: escuelas, colegios, internados, obras sociales, promoción de la mujer, centros juveniles, oratorios, atención a niñas en situación de riesgo, trabajo parroquial. Vidas entregadas a la construcción del Reino de Dios.

Son muchos los frutos de estas 11 décadas de presencia. En sor María Troncatti vemos reflejada la meta de santidad a la que todo cristiano debería aspirar y la acertada respuesta a los retos históricos de su tiempo, que para nosotras hoy se vuelven provocación y desafío a ser fieles al Evangelio, fieles al carisma y al ser humano de hoy.

¡Gloriosa historia para recordar, contar, agradecer…don para construir de generación en generación!