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domundLa celebración de 50º aniversario del inicio del Vaticano II, la apertura del año de la fe y el Sínodo de los Obispos sobre la nueva evangelización: con tales eventos, este año la celebración de la jornada misionera mundial asume un rostro particularmente lleno de significado, en particular por lo que se refiere al compromiso de hacer llegar la Palabra hasta los confines de la tierra. Los hombres que esperan a Cristo son todavía un número inmenso”, afirmaba el beato Juan Pablo II en la Encíclica Redemptoris misssio sobre la permanente validez del envío misionero, y añadía: “No podemos permanecer tranquilos, pensando en los millones de hermanas y hermanos nuestros también ellos redimidos por la sangre de Cristo que viven ignorantes del amor de Dios” (n. 86).Evangelizar es hoy un deber más que urgente necesario, e implícitamente invocado. Benedicto XVI en el mensaje con ocasión de la jornada misionera mundial afirma:”todos los componentes del gran mosaico de la Iglesia deben sentirse fuertemente interpelados por el mandato del Señor de predicar el Evangelio, para que Cristo sea anunciado por doquier. Nosotros Pastores, los religiosos, las religiosas y todos los fieles en Cristo debemos ponernos en las huellas del apóstol Pablo el cual “prisionero de Cristo por los paganos” (EEf 3,1) ha trabajado, sufrido y luchado para hacer llega el Evangelio entre los paganos (cf.Col.1, 24-29 ), sin ahorrar energías, tiempo y medios para conocer el mensaje de Cristo. Hoy también la misión ad gentes debe ser el constante horizonte y el paradigma de toda actividad eclesial.”.

La crisis global, a diversos niveles es atribuible a una crisis de fe que, como tal, interpela a cada creyente para que revitalice la pasión de comunicar la fe tanto con el anuncio como con el testimonio; evangelizar es un desafío que, no obstante los obstáculos, tiene la certeza que de todas maneras todo corazón humano es un buscador de Dios si bien, a veces, inconsciente. Continuar con mayor confianza y entusiasmo anunciando y testimoniando el encuentro con Jesús, mirando también a las primeras comunidades cristianas que, a pesar de la fragilidad humana, difundieron el Evangelio por todo el mundo. Benedicto XVI, en el ya citado mensaje con ocasión de la jornada misionera mundial afirma: “El ansia de anunciar a Cristo nos empuja también a leer la historia para avistar los problemas, las aspiraciones y las esperanzas de la humanidad, que Cristo debe sanar, purificar y llenar de su presencia. Su mensaje, en efecto, es siempre actual, penetra en el mismo corazón de la historia y es capaz de dar respuesta a las inquietudes más profundas de todo hombre. Por esto, la Iglesia en todos sus componentes, debe ser consciente de que “los inmensos horizontes de la misión eclesial, la complejidad de las situaciones presentes piden hoy formas renovadas para poder comunicar eficazmente la Palabra de Dios” (Benedicto XVI, Exort. Ap. Postsin. Verbum Domini, 97) Esto exige, ante todo, una renovada adhesión de fe personal y comunitaria al Evangelio de Jesucristo, “en un momento de profundo cambio como el que la humanidad está viviendo” (lett. Ap. Porta fidei, 8)

Que la celebración de la jornada misionera mundial siga manteniendo el deseo de anunciar a Jesús para que muchos jóvenes sean auténticamente felices y sirva para reavivar el impulso misionero que siempre ha caracterizado a nuestro Instituto guiado por María Estrella de la evangelización.

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